martes, 2 de mayo de 2017

Reproducción parasexual

El mundo de los hongos me interesa cada vez más (lo siento bacterias), por eso hoy he estado leyendo sobre los tres ciclos de reproducción de Aspergillus.
El ciclo sexual y el asexual ya lo conocía. Me sorprendió el ciclo parasexual. Reproduzco de esta excelente página de la Universidad de Almería

La reproducción asexual, a causa de su economía y rapidez, es sumamente práctica para la veloz dispersión de una especie en ambientes estables. Sin embargo, el sexo resulta ventajoso en ambientes cambiantes, ya que proporciona variabilidad genética por medio de la recombinación. Como ya se dijo, los hongos suelen aprovechar lo mejor de ambas estrategias: multiplicación vegetativa en época de vacas gordas, y sexo cuando las cosas se ponen feas. Sin embargo, muchos hongos imperfectos que aparentemente no se propagan sexualmente sobreviven de un año para otro. Es más, son muy variables (como el agricultor ha comprobado para su desgracia, es fácil la aparición de cepas resistentes a fungicidas, o que ataquen a variedades de plantas supuestamente inatacables). ¿Cómo lo hacen? Una posibilidad es la del ciclo parasexual, que no requiere meiosis ni la formación de gametangios especializados. Dicho ciclo fue propuesto en 1952 por Pontecorvo y Roper para Aspergillus nidulans.
Veamos un breve resumen del ciclo parasexual:
  • Para que haya parasexualidad se requiere primero la existencia de un heterocarionte, es decir, un hongo con núcleos de distinto tipo en el mismo micelio. Esto se puede lograr bien por mutación o, más frecuentemente, porque dos micelios diferentes se anastomosan y uno le pasa sus núcleos al otro. Debe quedar claro que cuando hablamos de núcleos "distintos" nos referimos a que poseen alelos distintos para el mismo gen. Y no olvidemos que se trata de nucleos haploides, con un único juego de cromosomas.
  • Dentro de las células del heterocarionte, por azar (o sea, sin que el hongo se tome la molestia de fabricar estructuras especiales para ello) puede darse la cariogamia (fusión) entre núcleos distintos. Obtendríamos así algunos núcleos diploides, es decir, con dos juegos de cromosomas.
  • Los núcleos diploides resultantes se dividen por mitosis, pero en ese proceso pueden ocurrir entrecruzamientos mitóticos entre cromosomas homólogos (y, por tanto, recombinación genética).
  • Estos núcleos diploides pueden sufrir mitosis aberrantes. Así, a partir de un núcleo con 2n cromosomas pueden obtenerse núcleos aneuploides, con 2n+1 y 2n-1 cromosomas. Pero estos aneuploides son inestables...
  • Poco a poco, a partir de los aneuploides pueden volver a formarse núcleos haploides por pérdida de cromosomas. Estos nuevos núcleos haploides tendrán una mezcla de caracteres respecto de los núcleos originales. Si van a parar a un conidio, el individuo resultante tras la germinación tendrá una dotación genética distinta a la parental. En suma, ha habido recombinación, pero sin meiosis, sexo ni nada que se le parezca.
El proceso es 500 veces menos efectivo que el sexo, pero si se tiene en cuenta que un individuo puede producir millones de conidios, resulta que funciona muy bien. Se desconoce el papel real de la parasexualidad en la naturaleza; hay autores que opinan que no es significativa, ya que estos hongos suelen presentar mecanismos de incompatibilidad vegetativa que evitan la heterocariosis.


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